Interiorismo donde el verdadero lujo es el bienestar mental. Creamos santuarios que respiran con usted.
Para OZZANA, el lujo no reside en la opulencia ruidosa, sino en la calidad del silencio y la armonía de los estímulos. Es la textura de una alfombra de seda natural al caminar descalzo.
Diseñamos basándonos en la neuroarquitectura, curando la iluminación crepuscular y materiales táctiles como el lino, la madera recuperada y la piedra volcánica para reducir el cortisol y fomentar la calma.
Diagnóstico profundo basado en neuroarquitectura para entender cómo su cerebro reacciona al entorno actual y definir su perfil sensorial único.
Planificación estratégica del espacio que prioriza el flujo intuitivo y la creación de 'nodos de calma' dentro de la vivienda.
Selección meticulosa de piezas artesanales, mobiliario de autor y objetos que cuentan una historia de herencia y refinamiento.
Montaje final seguido de la entrega de un Manual Sensorial: una guía personalizada para mantener la atmósfera de bienestar a través del tiempo.
Medición del espacio real en sitio: muros, alturas, vanos, puntos hidráulicos y eléctricos. Sin esto, cualquier plano es una aproximación.
Análisis de luz, acústica, materiales, color, proporción y biofilia aplicado a cómo se usa realmente el espacio.
Zonificación y circulaciones. Aquí se define qué se mueve, qué se elimina y dónde va cada función.
Visualización del espacio terminado con los materiales y la iluminación del proyecto, antes de invertir en obra.
Materiales, acabados y color con referencia de proveedor, para que puedas comparar y ajustar antes de comprar.
Cuantificación desglosada, no un número global. Sabes cuánto cuesta cada partida y dónde puedes decidir ajustar.
Carpintería, iluminación, enchapes y detalles constructivos. Es lo que permite fabricar el mobiliario con medidas exactas.
Coordinación de contratistas y control de avance contra el diseño aprobado. Ahí se pierde un buen proyecto si no hay quién lo defienda.
Documento final con las referencias de todo lo instalado, para mantenimiento y compras futuras.
El valor de un proyecto de interiorismo depende de cuatro cosas: la superficie a intervenir, cuánto mobiliario fijo haya que diseñar (cocina, closets, baños, carpintería), si el proyecto se queda en diseño o incluye dirección de obra, y si es vivienda o espacio comercial.
No es lo mismo diseñar un solo ambiente que un apartamento completo, ni entregar planos que acompañar la obra hasta la instalación. Por eso no damos una cifra suelta: damos un alcance por escrito y un presupuesto desglosado por partidas.
Todo empieza con un estudio de viabilidad sin costo, donde revisamos el espacio, el alcance que imaginas y el presupuesto disponible. De ahí sale la propuesta.
Redefinimos su espacio sin necesidad de procesos constructivos invasivos. A través de la curaduría experta de mobiliario, capas textiles y un diseño de iluminación arquitectónica, logramos un impacto radical en la percepción del hogar.
Es, en la práctica, lo que busca quien pregunta por un decorador de interiores: amoblar, vestir y dar carácter sin entrar en obra. Trabajamos así en Bogotá, Chicó y Usaquén, y en los municipios de la Sabana donde tenemos el atelier al lado: Zipaquirá, Chía, Cajicá y Sopó.
Apartamentos, casas, penthouses y casas de campo. Es donde la neuroarquitectura rinde más, porque el espacio se habita todos los días y cada decisión afecta al descanso, la concentración y la convivencia.
Trabajamos desde un solo ambiente hasta la vivienda completa, incluida la relación con el jardín o la terraza cuando existe.
Oficinas, locales, consultorios y espacios de atención al público. El enfoque cambia: flujo de personas, iluminación de producto o de puesto de trabajo, acústica entre zonas y acabados que resistan alto tráfico.
También asesoramos a constructoras e inmobiliarias que quieren diferenciar sus proyectos desde la fase de ventas.
Nuestro atelier está en Zipaquirá, en la Sabana Centro. Eso define dónde la visita presencial cabe en el día: Zipaquirá, Chía, Cajicá, Sopó, Tocancipá y Bogotá con su corredor norte, incluidos Chicó y Usaquén.
En Medellín y el Valle de Aburrá, con sus zonas de El Poblado, Laureles, Envigado y Sabaneta, programamos visitas por hitos del proyecto: levantamiento, presentaciones y supervisiones de obra.
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Levantamiento de medidas en sitio, diagnóstico sensorial, planta de distribución y zonificación, desarrollo del diseño con paleta de materiales e iluminación, renders fotorrealistas, planos técnicos de carpintería y acabados, presupuesto desglosado por partidas, dirección de obra y un manual final con las referencias de todo lo instalado.
Depende de la superficie, de cuánto mobiliario fijo haya que diseñar, de si el proyecto se queda en diseño o incluye dirección de obra, y de si es vivienda o espacio comercial. No damos una cifra suelta: damos un alcance por escrito y un presupuesto desglosado por partidas. Todo empieza con un estudio de viabilidad sin costo.
La decoración trabaja sobre lo que ya existe: color, textiles, mobiliario suelto y accesorios. El diseño de interiores interviene el espacio antes: distribución, circulaciones, iluminación, puntos eléctricos e hidráulicos y mobiliario fijo a medida. Un proyecto de diseño puede incluir decoración, pero una decoración no resuelve un problema de distribución.
La etapa de diseño toma entre 3 y 6 semanas desde el levantamiento: distribución y anteproyecto en las primeras dos, desarrollo y renders después. Si el proyecto incluye ejecución, la obra suma entre 2 y 5 meses según alcance. La ruta crítica casi nunca es el diseño, sino la fabricación del mobiliario a medida y la coordinación de los oficios.
Sí, y los consideramos indispensables en proyectos residenciales. Ver el espacio terminado con los materiales y la iluminación reales evita decidir sobre una idea abstracta. Es mucho más económico corregir un render que corregir un mueble ya fabricado o un enchape ya instalado.
Sí. Muchos clientes empiezan por un solo ambiente —casi siempre la cocina, el closet principal o el espacio de trabajo— y continúan después con el resto. El criterio de diseño queda definido desde la primera etapa, así que lo que se hace más adelante conversa con lo anterior.
Sí, es lo más habitual. Trabajamos tanto sobre obra nueva entregada sin acabados como sobre espacios ya construidos y amoblados, donde el trabajo empieza por redistribuir y decidir qué se conserva.
No siempre. Hay proyectos que se resuelven sin tocar un muro: distribución del mobiliario, iluminación, control solar, color y textiles. Y hay otros donde la obra es inevitable porque el problema es de distribución o de instalaciones. Lo determinamos en el diagnóstico.
El proyecto se estructura por etapas con entregables definidos, y cada etapa se paga contra su entrega. Así puedes decidir si continúas después de ver el resultado de la anterior, sin comprometer el valor total desde el principio. La obra, cuando la incluye, se presupuesta por separado con su propio cronograma de pagos.
Presencial en Bogotá, Zipaquirá, Chía, Cajicá, Sopó, Tocancipá y la Sabana Centro, con visitas programadas en Medellín y el Valle de Aburrá. También ofrecemos renders y elaboración de planos de forma remota para cualquier ciudad de Colombia.
Sí. Diseñamos oficinas, locales, consultorios y espacios de atención al público, con un enfoque distinto al residencial: flujo de personas, iluminación de producto o de puesto de trabajo, acústica entre zonas y acabados que resistan alto tráfico.
El diseño se cierra cuando estás de acuerdo con la propuesta, no cuando se agota un número de revisiones. Por eso presentamos anteproyecto y renders antes de especificar compras o fabricación: es la etapa donde ajustar es barato. Ajustar un plano no cuesta; ajustar una cocina ya instalada, sí.
Iniciemos una conversación sobre cómo el diseño consciente puede elevar su calidad de vida diaria.